MAKING / 2006—

Historia de la construcción

Cámara-caja de paneles blancos, lo bastante grande para entrar en ella, cargada en la caja de una camioneta ligera con la puerta lateral abierta
Una cámara casi del tamaño de una camioneta ligera, transportada sobre su plataforma

De una cámara del tamaño de una camioneta a una habitación donde el vano de la puerta es la abertura. Veinte años construyendo aparatos, fallando con ellos y volviéndolos a construir, en palabras del propio Meisai Okamoto y con las fotografías tomadas mientras se hacía el trabajo.

El trabajo estenopeico empieza antes que la imagen: empieza construyendo el aparato. Qué tamaño debe tener la caja, dónde abrir el orificio, cuántas horas dejar entrar la luz. Cada una de esas decisiones determina la imagen que se formará.

Los ocho capítulos siguientes son el relato que Okamoto escribió para su exposición individual de 2025. De lo que aquí queda, es más lo que no funcionó que lo que sí.

01 / PROLOGUE

Prólogo

Una cámara estenopeica no usa objetivo. La luz que entra por un pequeño orificio (el estenopo) se proyecta directamente sobre el interior de una caja oscura, y eso es la imagen. Si se coloca dentro un material sensible a la luz —película o papel fotográfico—, el paisaje queda registrado tal cual. Lo fascinante es que una estructura tan simple pueda producir una imagen de una precisión sorprendente.

Lo que me atrajo de la cámara estenopeica fue el deseo de fotografiar el «tiempo». Intenté superponer varios momentos en una sola imagen con una cámara normal y no lograba lo que buscaba. Se me ocurrió usar una cámara grande y exponer de forma escalonada, pero me quedé bloqueado pensando si eso exigía un objetivo enorme; y entonces, por casualidad, encontré en Google «cámara estenopeica». Saber que basta con abrir un orificio para tener una cámara, y que el tamaño es completamente libre, me produjo un asombro y una euforia que aún recuerdo. Ahí empezó mi trabajo con cámaras estenopeicas. Lo primero que construí fue una cámara gigante, casi del tamaño de una camioneta ligera. Forré su interior con 42 hojas de papel fotográfico y las expuse a distintas horas; esa serie fue mi primera obra.

Gran fotografía en blanco y negro compuesta por varias hojas dispuestas en mosaico, apoyada contra la pared de una sala con suelo de madera; muestra una obra con grúas
Las 42 hojas expuestas dentro de la cámara, dispuestas como la primera obra

02 / DIGITAL ROOM

La etapa de la habitación-cámara digital

Si al entrar en una cámara grande se ve proyectado el paisaje exterior, pensé, ¿no podría convertirse la propia habitación en cámara? Cubrí con telas opacas la habitación 38 del edificio Sawada y proyecté el paisaje exterior sobre las puertas correderas de papel. Con la habitación-cámara digital el tiempo de exposición bajó a unos 40 minutos, pero las cámaras digitales de entonces rendían mal a alta sensibilidad y las exposiciones largas dejaban un ruido evidente: ese patrón granulado que aparece en la imagen. Descubrí que el ruido venía del calor que genera la cámara y probé dispositivos de refrigeración y enfriarla con hielo, pero no conseguí una mejora suficiente. Al final fueron las técnicas de la astrofotografía y el software de procesado de imagen los que por fin dieron una habitación-cámara digital que me convenciera.

Vista de una retícula de cristales de ventana, teñida intensamente de magenta y descompuesta en grano
Cuando las largas exposiciones aún dejaban ruido y dominante de color visibles
La misma retícula de ventanas, ahora en un azul oscuro sereno, sin dominante de color ni grano
Tras las técnicas de astrofotografía y el procesado, un resultado satisfactorio

03 / FILM ROOM

La etapa de la habitación-cámara con película

Las exposiciones largas en digital generaban muchísimo ruido, y corregirlo en el ordenador nunca acabó de convencerme. Así que me propuse fotografiar con una cámara de placas de gran formato el paisaje que se proyectaba en el interior. Al principio no lo conseguía en absoluto y estuve alrededor de un año de prueba y error. En ese tiempo, en la librería del Museo de Arte Fotográfico de Tokio, cogí por casualidad un libro de Abelardo Morell y me di cuenta de que estaba calculando mal la exposición. Una cámara estenopeica recibe tan poca luz que el tiempo de exposición resulta decisivo. Alargué la exposición de dos a ocho horas y por fin obtuve la toma que quería.

Imagen en blanco y negro de gran formato en la que una persona está de pie en un interior mientras un espacio de mesas y estanterías se superpone a ella
Ocho horas de exposición en película de gran formato, registrando el paisaje tal como caía dentro de la sala

04 / DIGI-CARDBOARD

La etapa del cartón digital

Cuando la habitación entera se convierte en cámara, el paisaje se proyecta también en el techo y uno siente que está en otro mundo. Ahora bien, las exposiciones digitales largas pueden dejar una impresión artificial debida al procesado. Para eliminar esa incomodidad reduje el tamaño de la caja y acorté la distancia al orificio. Al aumentar el brillo, la exposición bajó a dos minutos. La cámara estenopeica es oscura y suave; la digital es luminosa y nítida, pero floja en penumbra. Al combinar las dos debilidades, cada una compensó a la otra, y me pareció ver nuevas posibilidades de expresión.

Caja de armazón de madera sobre un trípode, con una cámara digital montada en la parte trasera, al aire libre
Una caja más pequeña, con la distancia al orificio reducida
Cielo y edificios proyectados a lo ancho de las paredes y el suelo de una habitación
Paredes, suelo y techo, todos cubiertos por el paisaje

05 / GOING BIG

La etapa del agrandamiento extremo

Hacia 2013 las prestaciones de las cámaras digitales habían mejorado mucho y el ruido en alta sensibilidad se había reducido bastante. Desde entonces mi atención se desplazó: ya no se trataba de proyectar la imagen estenopeica «sobre algo», sino «sobre el paisaje mismo». Creció el deseo de abarcar el exterior de forma más grande y más amplia y, en correspondencia, las cámaras se fueron haciendo cada vez más gigantescas.

Estructura cúbica de armazón de madera revestida de paneles blancos translúcidos, montada en una playa de arena, con una persona arrodillada al lado trabajando
Montándola en la playa
Gran estructura en forma de caja en la orilla, envuelta por completo en plástico negro; la persona de pie a la izquierda muestra que tiene el tamaño de un edificio
Ya opacada a la luz. La figura de la izquierda da la escala

06 / PREDECESSOR

El mensaje de un precursor

En 2013, en la exposición «El sol de Manhattan» del Museo de Arte de la Prefectura de Tochigi, me encontré con la obra de Nobuo Yamanaka. Como precursor de la cámara estenopeica, sus experimentos y su manera de captar la luz me impresionaron profundamente. La portada del catálogo tenía un pequeño orificio, y con ese orificio construí una cámara. Hasta entonces solo había pensado en «recortar» el paisaje proyectado dentro de la cámara; y en aquella ocasión, por casualidad, el propio «orificio» de la cámara quedó registrado como parte de la imagen. Fue un hallazgo inesperado.

Dos superficies enfrentadas en V en la oscuridad, la izquierda naranja y la derecha azul, con un punto blanco de luz visible
Una cámara hecha con el orificio de la portada de un catálogo. El punto blanco es ese mismo orificio

07 / BICYCLE

La etapa de la cámara-bicicleta

Quería fotografiar a la vez el paisaje exterior y el orificio, ambos en una misma imagen. De ese deseo nació una nueva manera de construir cámaras. Para poder mover con libertad incluso una cámara grande y pesada, llegué a la idea de montarla en una bicicleta. Con esa libertad de desplazamiento, creo que también mi forma de fotografiar se volvió más ligera.

De noche, un vilano de diente de león con una pequeña fuente de luz detrás que produce un destello en estrella
El paisaje y el orificio, vistos a la vez en una sola imagen
Persona en bicicleta por una calle frente a una tienda, remolcando un carro que transporta una cámara-caja de madera
Una cámara remolcada en bicicleta, libre de ir adonde quisiera

08 / BIG PINHOLE

La etapa Big Pinhole

En una cámara estenopeica corriente se busca hacer el orificio lo más pequeño posible para obtener una imagen más nítida. Pero si se persigue esa nitidez, pensaba yo, ¿no bastaría con una cámara de objetivo? Un día entré en una habitación en penumbra y vi que en el suelo se proyectaba tenuemente una luz azul y parda. La puerta estaba haciendo de estenopo, y el bloque de viviendas de enfrente y el cielo habían aparecido en el suelo. Un orificio grande también puede ser una cámara. En los contornos imprecisos y la luz ambigua de ese mundo suave es donde he llegado a encontrar la belleza.

Interior amplio y sin acabar, con una luz intensa que entra por el vano de una puerta al fondo
El vano de la puerta actuando como estenopo
Vista exterior con un bloque de viviendas, una carretera y árboles de alineación
El paisaje real que hay tras esa puerta
Luz azul extendida por el suelo de un interior semejante
El color del cielo, posado en el suelo
Un edificio proyectado boca abajo sobre un suelo bañado de azul, con las letras también invertidas
Otro lugar. Cuando el orificio es pequeño, la imagen sale nítida

09 / NOW

Ahora

El camino que reduce el orificio en busca de nitidez y el que elige la suavidad de uno grande se apoyan en el mismo principio. El aparato sigue revisándose.

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